Proyecto de digitalización de archivos – reporte de progreso
Carlos A. Morales Molina, miembro ANCG
Una
brillante mañana de Enero, nuestra colega de la ANCG y representante
en Nicaragua de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días (i.e., la iglesia Mormona), la hermana Betty Castro, se
prestó amablemente a acompañarme a las oficinas de la diócesis de
Granada. Allí, con la valiosa cooperación del señor obispo Hombach,
el señor Job Nicaragua Morales de la iglesia Mormona (que por
razones propias de esa institución tiene amplia experiencia en estas
actividades), está llevando a cabo el proceso de copiar y
digitalizar los documentos parroquiales de Granada, que datan desde
principios del siglo XIX. Este proyecto es uno de los principales
objetivos y logros de nuestra academia, y se estima que la etapa
inicial –la copia y preservación digital de documentos originales-
tendrá una duración de unos
10 años.
Se espera que durante ese período se puedan digitalizar los
registros parroquiales de toda Nicaragua.
Por el momento, se han obtenido autorizaciones de las parroquias de:
Granada, Boaco, Rivas, Nandaime y la Isla de Ometepe, y los
registros civiles del municipio de Managua. Ya se iniciaron las
actividades de digitalización de los viejos documentos en: Managua,
donde se comenzó el proyecto el
25 de
enero de
2006,
seguido por Granada (31
de octubre de
2006)
y Somotillo (8
de Noviembre de
2006).
El proceso ha sido recientemente extendido a Nandaime, y se está
esperando la autorización del señor obispo Bosco Vivas para empezar
a archivar digitalmente los registros parroquiales de León,
considerados los más importantes de Nicaragua. Desgraciadamente, por
reglamentaciones parroquiales, y por razones de responsabilidad
legal, no se pueden sacar los registros de las iglesias u oficinas
parroquiales a un lugar central, por lo tanto, es necesario
movilizar todo el equipo a cada parroquia y permanecer allí hasta
terminar el trabajo. Según la cantidad de documentos en cada lugar,
esto puede durar unas cuantas semanas, o muchos meses.
Ésta es una página de un registro: escrito a mano o, como
en este caso, a máquina, y empastado en forma de libro:
¿Por qué está la Academia tan interesada en este proyecto?
Los registros parroquiales son con frecuencia los únicos que existen
de las familias en Nicaragua, pues debido a guerras y desastres
naturales, de los que nuestro país sufre con regularidad, y las
costumbres y tradiciones populares, los registros civiles muchas
veces no existen. Y aún cuando éstos últimos existan es muy valioso
tener una fuente alterna para corroborar la información, ya que
muchas veces hay errores u omisiones en los unos o en los otros. Y
cuando se observan las condiciones en que están los documentos es
fácil comprender que el tiempo disponible para salvar estas fuentes
originales es bastante limitado, pues los documentos más antiguos se
están deteriorando aceleradamente. No sólo el papel, que se
descolora y se vuelve tostado con el tiempo, sino también la tinta
en que fueron escritos, y la empastadura, de tal manera que se están
volviendo ilegibles (ver fotos).
¿Qué es lo que se está digitalizando?
Principalmente, los registros de nacimientos, matrimonios y, siempre
que sea posible, de defunciones. En Managua ya se han registrado los
nacimientos del período
1879-1976,
y matrimonios de
1879-2001,
o
120,000
imágenes, para un gran total de
306,000
imágenes, con
6,000
imágenes en sólo la primera semana de
2007.
Cada página que se copia contiene un promedio de
2-3
registros en el caso de nacimientos, o
1
registro para matrimonios o defunciones. No se tienen los números
exactos para Granada todavía. Aunque se nos informó que esos datos
se reportarán muy pronto.
El proceso básicamente consiste en fotografiar las dos páginas del
libro de registro en una sola imagen y archivarla digitalmente en el
disco duro de una computadora. En esta fase no se les da ningún
tratamiento a las imágenes. Así es posible copiar un poco más de
60
páginas por hora. El operador, usando protectores de latex en los
dedos para proteger el papel de los aceites y la humedad de la piel,
coloca el libro abierto sobre una plataforma a unas
18
pulgadas debajo de la cámara, y de fuertes luces para capturar el
mejor detalle posible. Los libros tienen que ser protegidos para que
la empastadura no se dañe más de lo que ya está.
Una vez grabado, cada libro ocupa aproximadamente
3.5 GB
de memoria en la computadora. Esta cantidad puede variar,
dependiendo del tipo de registro y de otros factores. Cuando se
tienen suficientes imágenes, se copian a discos duros removibles
Iomega, con capacidad de
35 GB
cada uno. Estos discos se envían a la Ciudad del Lago Salado, donde
la Sociedad Genealógica de Utah (SGU) se encarga de organizar la
información (elaboración de índices, no organización del contenido)
y de copiarlos a discos compactos (CDs). Estos CDs se entregarán a
las distintas parroquias para su uso, según se estipula en los
arreglos que se han hecho con las autoridades diocesanas. Por ahora,
no se está haciendo ninguna transcripción de los registros por parte
de las parroquias ni de la SGU. Eso será una etapa posterior, aunque
no habría que esperar diez años para iniciarla, pues ya hay bastante
material para trabajar. A más corto plazo, la SGU se propone poner
esos registros en el Internet, donde podrán ser usados por cualquier
persona interesada, de manera gratuita. Con ese propósito, las
imágenes serán editadas digitalmente para mejorar su legibilidad.
Los operarios que se encargan de la labor de fotografía y grabación,
como el Sr. Morales (en las fotos arriba), fueron entrenados en
México por el Family Search Department (Departamento de Búsqueda
Familiar) de la Sociedad Genealógica de Utah. A medida que se
agreguen otras parroquias, especialmente la de León, es posible que
la SGU pueda agregar otros equipos u operarios.
Uno de los principales problemas que inciden sobre la eficiencia y
por tanto, la rapidez, del proceso es la falta de organización de
los libros y documentos a copiar. En Granada esto no es un gran
problema, pues los archivos están relativamente bien ordenados y
accesibles (ver foto). Pero eso no se puede decir de otros lugares.
La Academia está considerando pagar a individuos entrenados para pre-ordenar
los libros, y así no usar el valioso tiempo del operario en esta
labor menos especializada.
Seguramente aparecerán muchos otros obstáculos en el futuro, pero no
se puede negar el entusiasmo de los miembros directivos de la ANCG y
de todas aquellas personas involucradas en este proyecto de tan gran
trascendencia, no sólo académica, sino para los estudiosos de la
historia de nuestro pueblo. Y es admirable que una organización con
la experiencia y medios de la Iglesia Mormona haya ofrecido sus
recursos técnicos y financieros para ayudar a llevarlo a cabo. Les
debemos una deuda de gratitud.