Creemos que la investigación genealógica
no se ha auxiliado de los padrones electorales y censos de población
en nuestros países para ayudarnos a casar conclusiones generales
sobre nuestros antepasados. Estos registros no están disponibles al
público en general aunque sí lo están a los partidos políticos para
revisar los padrones electorales. Queremos esbozar tres posibles
aplicaciones que aunque lejos de ser productos acabados ilustran
bien el potencial que tendrían su estudio y perfeccionamiento.
Podríamos llamar a la primera,
presunción del primer antepasado de la familia. Este método de
análisis asume que la tasa de crecimiento de las familias estudiadas
es igual a la tasa de la población total lo cual solo es cierto
cuando el apellido es muy frecuente porque cada familia porta genes
diferentes y mantiene costumbres familiares diferentes que influyen
decisivamente sobre sus tasas de propagación. El efecto de las tasas
de propagación sobre el número de personas vivas es decisivo. Una
diferencia, que puede parecer a primera vista pequeña, produce
resultados radicalmente diferentes.
Hecha esta salvedad, resumimos en el cuadro
siguiente el análisis de varias familias que hemos estudiado usando
los métodos tradicionales: historia familiar preservada en diarios
personales e interrogatorios recientes a gente mayor, familias que
también hemos estudiado con los empadronamientos.
En el cuadro, se llega a la población de inicio
descontando la población total en
2001
con una tasa de
2.52%
anual hasta llegar al año
1890.
El resultado es una población de
1,684
para los Mejía. Esta última cifra se descuenta con una tasa de
0.42%
hasta llegar a
1730
que es el año del supuesto primer Mejía. Teóricamente deberíamos
llegar a la primera pareja de Mejía, sin embargo, la cifra de
858
individuos indica que en
1730
ya existían bastantes Mejía, suficientes como para desechar la
hipótesis de que el primer Mejía llegó en
1730 y
como sabemos que llegó un Mejía en esa fecha, concluimos que ya
había otras familias Mejía en esa época.
Personas en el
Año
Padrón '01
Total '01
1890
Inicio
de
inicio
Mejia
16,165
26,530
1,684
858
1730
Lacayo
4,155
6,819
433
171
1670
Marenco
3,735
6,130
389
175
1700
Abaunza
168
276
18
9
1730
Bárcenas
434
712
45
23
1730
Barillas
342
561
36
27
1820
Delgado
5,234
8,590
545
358
1790
Avilés
2,949
4,840
307
157
1730
Lezcano
299
491
31
16
Padrón '01
se refiere a los empadronados en octubre de
2001
Total '01
se refiera al estimado de la población total en octubre de
2001
El cuadro pareciera indicar que Abaunza, Barillas, Bárcenas y
Lezcano se originaron de una sola pareja de esos apellidos, mientras
que Mejía y Delgado probablemente tienen un origen poligenético, con
varias familias Mejía y Delgado afincadas en Nicaragua en diferentes
lugares y en diferentes épocas. En el caso de los apellidos Lacayo,
Marenco y Avilés es difícil sacar una conclusión definitiva usando
este método, aunque si sabemos que la familia Lacayo desciende de
don José Antonio Lacayo de Briones y Palacios.
La segunda aplicación de las estadísticas de población es una
inferencia del posible lugar de origen da la familia. El caso de la
familia Coca de Diriamba es un buen ejemplo. Estos Coca descienden
del maestro de obras constructor de la Basílica de San Sebastián de
esa ciudad. El apellido como tal es muy poco frecuente en Nicaragua
con apenas unas
770
personas que llevan Coca como primero o segundo apellido en octubre
de
2001.
El lugar de nacimiento de los empadronados en
2001
indica que los Coca están concentrados en la zona de occidente del
país, principalmente en León (27.3%),
Larreynaga - Malpaisillo (11.5%),
El Sauce (10.9)
y Villa Nueva (6.4%).
En el departamento de León está el
51.6%
de los Coca que viven en el país, y en Chinandega el
15.6%.
Quizás el origen de los Coca en Nicaragua haya que buscarlo en
Larreynaga-Malpaisillo o El Sauce.
Después de hacer este análisis,
Francisco Coca de Diriamba nos informó que los Coca de su familia
provienen de El Coyolar, uno de los barrios urbanos de la ciudad de
León. En Diriamba nacieron solo el
8.7% de
los Coca, todos de la misma familia. Curiosamente, no hay Coca en
ningún otro lugar de Carazo; y nacidos en Masaya, el padrón reporta
a una sola persona. En Managua, donde nacieron cerca del
38% de
los apellidos de Nicaragua, apenas hay un
17.5%
de Coca. Tipitapa está representada con un
3% de
Cocas. Aunque los Coca de Diriamba se originan de don Juan Coca
Gavarrete de Granada, el padrón solo reporta un
1.3% de
los Coca como nacidos en Granada.
La tercera aplicación de las estadísticas de población a
la genealogía es la comparación de los apellidos entre las ciudades
del país. Podría ser un indicador de migración de familias entre
ciudades, y lo es hecha la salvedad que puede haber apellidos
compartidos que sean familias diferentes provenientes de ciudades
diferentes. No todos los López, por ejemplo, derivan de la misma
familia o del mismo lugar.
Analicemos las diferencias entre los
apellidos de León y Granada. Históricamente se registra un
constante flujo y reflujo de familias entre las dos ciudades. Se
cuenta que los Sacasa eran granadinos que se radicaron en León
durante la Guerra de Cleto Ordóñez. Los Lacayo, aunque
originalmente granadinos, emigraron a León con don José Antonio
Lacayo Marenco, supuestamente nacido en Granada en
1770,
tuvo sus
16 hijos
en León, todos ellos de apellidos Lacayo Agüero. Y en un reflujo
provocado por la Guerra de Malespín, varios de los Lacayo Agüero
emigraron a Granada. En este ir y venir de familias, ¿existe
realmente diferencia entre los apellidos de León y Granada? Debemos
respondernos que las diferencias son notables.
En León había en el año
2001
un total de
1,441
apellidos diferentes entre los
140,129
empadronados; mientras que los apellidos diferentes en Granada eran
954,
pero en una población empadronada de casi la mitad:
70,100
personas. Los apellidos compartidos entre ambos municipios
representan el
47% de
los
1,441
apellidos; entre los que no existen en la otra ciudad, León tiene
34% de
los apellidos y Granada el
19%.
Ambos municipios tienen en común
674
apellidos (región naranja), quedando por fuera
487
apellidos de leoneses que no existen en Granada (azul), y
280
apellidos granadinos que no existen en León (amarillo).
Es interesante que la mezcla de
apellidos entre ambas ciudades solo sea este
47% del
acerbo total de apellidos en ambas ciudades. Si pensamos que en
toda Nicaragua hay unos
7,000
apellidos diferentes, resulta más interesante que entre las dos
ciudades rivales y representativas de sus regiones por tantos
siglos, solo posean entre ambas un
20% de
los apellidos del país.
La explicación debe buscarse en la
segregación impuesta por las distancias y la pobreza de las
comunicaciones. Caravelli-Sforza dice que hasta hace
150
años la mayoría de los movimientos de las poblaciones eran muy
cortos; la distancia entre el lugar de nacimiento de los cónyuges
era solo de un día de camino, unas pocas leguas. La distancia entre
León y Granada que registra Levy en
1871
era de
37
leguas pasando por Pueblo Nuevo, Nagarote, Mateare, Managua, Valle
Gottel, Nindirí, Masaya y Granada. Baily en
1849
aseguraba que en un día una carreta podía recorrer cuatro leguas.
Enamorar a una muchacha distante más de
9 días de
camino no es realista.
Relativamente León parece mostrar pobreza
de apellidos porque, si mantenemos la proporción de Granada, debería
tener más de
1,900
apellidos diferentes y solo tiene
1,441.
Para aventurar una hipótesis orientada a despertar en los lectores
la imaginación, pienso que las diferencias se deben al carácter
comercial que históricamente tuvo Granada: El comercio atrae una
población en tránsito que cambia constantemente. Estos comerciantes
de paso por la ciudad de Granada habrían dejado una descendencia que
hoy se registra en un número más grande de apellidos.
Pablo Levy escribe en
1871
que en cuanto a la producción “el país no presenta más que tres
ciudades en movimiento: al norte, Segovia como centro de producción
minera; al sur Rivas como centro de producción agrícola; y en medio
de ambas Granada, enriqueciéndose por el tránsito y la
consignación. En cuanto a León, en ella no se ve más [que] una
capital de provincia, únicamente ocupada por los empleados del
gobierno, el clero superior, los individuos y familias que vivían
retirados de sus negocios y buscaban la seguridad del poder y del
ejército que lo rodea y, en fin, los hombres de leyes y sus
satélites, correteando alrededor de los tribunales de los que
viven. León, pues, no producía nada; en ella se ocupaban solamente
del culto de la administración y de la administración del culto,
ambas cosas esencialmente anti-comerciales.”
#
León
Granada
Apellido
Personas
Apellido
Personas
1
Hernández
4,986
López
2,096
2
López
3,651
Martínez
1,596
3
Martínez
3,462
Gutierrez
1,490
4
Pérez
2,765
Castillo
1,419
5
García
2,436
Morales
1,383
6
Reyes
2,201
García
1,270
7
González
2,107
Gómez
1,239
8
Ruíz
1,824
González
1,132
9
Mendoza
1,667
Ruíz
1,121
10
Sánchez
1,645
Hernández
983
La única actividad productiva de León
realmente era el maíz y la sal. Segovia, Matagalpa y Chontales
suministraban ganado, cueros, quesos, oro y varios productos de la
zona templada como papas, hortalizas, harina, trementina. Rivas
producía cacao; Jinotepe y Chinandega azúcar; Managua café; Masaya y
los pueblos frijoles, arroz, almidón y artesanías indígenas. El
plátano era abundante en todas partes y se transportaba del chagüite
al poblado más próximo.
Esto no quiere decir que León no tenía
actividad comercial. El mismo Levy añade más adelante: “Los dos
centros comerciales de comercio interior son Granada y León, que
alimentan cada uno su departamento. Chontales se surte de efectos
en Granada; Segovia, en León; Matagalpa, parte en León, parte en
Granada; Rivas se abastece parte en Granada y parte por sus propias
importaciones; lo mismo para Chinandega que introduce algo
directamente y compra lo demás en León.” Puede que León comparta
más apellidos con las Segovias que con Granada, y Granada con
Chontales, Matagalpa, Managua, Carazo y Masaya. Hasta
1893,
Granada comprendía los actuales departamentos de Managua, Carazo,
Masaya y Granada, y fue hasta
1894
el departamento más poblado del país.
La lista de los diez apellidos más
frecuentes en cada localidad sigue a continuación. Nótese que Pérez,
Reyes, Sánchez y Mendoza no figuran en los diez primeros lugares de
Granada, y que en la lista de León no aparecen Castillo y Morales
comunes en Granada.
Queremos dar, a título de curiosidad, las listas de apellidos
diferentes en cada uno de los dos municipios analizados. En estas
listas hemos respetado lo que parecen ser errores de ortografía.
Hay
487
apellidos de empadronados nacidos en León que no se encuentran entre
los nacidos en Granada, en orden alfabético y en grupos de cinco
líneas, son:
Cavalli-Sforza,
L. Luca, Menozzi, Paolo, y Piazza, Alberto, The History and
Geography of Human Genes, Princeton, New Jersey: Princeton
Univresity Press,
1993
Levy, Pablo, Notas geográficas y económicas sobre la
república de Nicaragua, Managua: Banco de América,
1976
Lanuza Matamoros, Alberto, Estructuras económicas,
poder y estado en Nicaragua (1821-1875),
Tesis licenciatura Universidad de Costa Rica,
1976
Instituto Nacional de Estadística y Censos, Padrón
electoral, octubre
2001